miércoles, 27 de abril de 2011

ANÍMATE A PARTICIPAR EN LA JMJ


Llevamos todo el año oyendo hablar de ello, pero ahora se va viendo cada vez más cercano el acontecimiento del verano: la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid.
Muchos de nosotros estamos deseando tomar parte en este acontecimiento multitudinario, gran fiesta de la cristiandad, en la que los jóvenes daremos muestras de que la fe en Jesús sigue muy viva en el
mundo.
Para los que aún no sabéis si
apuntaros, queremos haceros llegar esta invitación que nos dirigía alguien que sabe bien de qué va esto, porque participó en la JMJ del jubileo de Roma en el 2.ooo. Sabed que no os arrepentiréis de uniros a la
mayor movida que podemos vivir los católicos hoy en día.



Soy Charo, de la Parroquia del Pilar.


Yo tuve la fortuna de asistir a la Jornada Mundial de la Juventud del año 2000 en Roma. La viví con mucha alegría e ilusión.

Desde los meses anteriores al viaje siempre había un pensamiento para esos días y al llegar a Roma, mis expectativas se hicieron realidad. Era impresionante el encontrarse en cada esquina un grupo de jóvenes como tú, con tus mismas esperanzas e inquietudes aunque fueran de otro país muy distinto al tuyo.

Fue increíble cuando todos esos jóvenes nos reunimos en Tor Vergata, para la vigilia del sábado y la eucaristía del domingo. No podéis imaginaros la extensión de terreno que ocupan 2.000.000 de jóvenes.

Fue maravilloso vivir esos momentos con gente tan especial como familiares, amigos y el Papa, y comprobar que él, a pesar de su edad se sentía uno más de nosotros, un joven más, y nos lo demostró en la vigilia del sábado, al unirse, desde su silla, al baile de todos los jóvenes. Esa, es una imagen que tengo grabada en mi retina, una canción que tengo grabada en mi oído, es un sentimiento que tengo grabado en mi corazón.



Y al llegar a Albacete todo era hablar de la experiencia, contarle a la gente lo que habías visto y vivido, y darle gracias a Dios por esa gran oportunidad.

Saber y demostrar, a pesar de lo que se pueda decir en foros ajenos a la Iglesia y de lo que piensen muchos, que la Iglesia y creer en Dios no es cosa de “viejos” sino de gente que quiere vivir eternamente, que no es lamentación sino alegría y felicidad, que no es sufrimiento sino esperanza y amor, que no es aburrimiento sino un camino apasionante.

Y por eso, los días que pasé en Roma se han prolongado durante 10 años más, en los momentos que he vivido en la parroquia, en la catequesis, en encuentros, en cada misa a la que he acudido y en cada oración que ha salido de mis labios y de mi corazón. Y pienso seguir haciéndolo porque quiero vivir eternamente, porque quiero ser alegre y feliz, porque quiero tener y dar esperanza y amor. Porque quiero hacer este camino apasionante.

Os animo a que aprovechéis esta oportunidad, os aseguro que no os arrepentiréis.

domingo, 24 de abril de 2011

GRANDES NOTICIAS

Parece que se confirma la noticia de última hora que resuena por todo el mundo...
¡No está! El cuerpo del Nazareno, ¡ha desaparecido! Realmente ha resucitado el Señor, y se ha aparecido a mucha gente.


Se sigue apareciendo, haciéndose presente en la vida de tantas personas... Los primeros que podemos dar testimonio de ello somos nosotros. Llegamos al final de unos días cargadísimos de actividad, de oración y de sentimientos que nos han hecho más cercano a ese Dios que no sólo se atrevió a hacerse hombre, como uno de nosotros, para mostrarnos su rostro cercano, sino que llegó hasta a entregar su vida por nosotros con una sola motivación: el Amor.

¡¡¡Feliz Pascua de Resurrección a todos!!!

viernes, 22 de abril de 2011

"POMPA SANCTORUM EXSEQUIARUM". Procesión del Santo Entierro de Albacete



En este enlace podeís disfrutar del vídeo que la Junta de Cofradías de Semana Santa de Albacete ha encargado con motivo de la Procesión del Santo Entierro. Son tallas que procesionan en nuestra capital y que pueden ayudarnos a profundizar en este día en que toda España celebra el Entierro de Nuestro Señor.

miércoles, 20 de abril de 2011

¡¡FELIZ SEMANA SANTA!!

Ahora que ya estamos prácticamente inmersos en los días más importantes del año para todos los cristianos, desde el Secretariado de Pastoral Vocacional no queremos dejar pasar la ocasión de desearos que este Triduo sea para todos un momento de introducirnos en la profundidad del misterio cristiano de la pasión, muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.


Os animamos a dejaros empapar de los intensos sentimientos que despiertan las celebraciones litúrgicas, el procesionar de los nazarenos acompañando en su sufrimiento al auténtico Nazareno, el sentirnos renovados por las aguas bautismales de la Vigilia Pascual... Recordar, en fin, el acontecimiento que nos llena de esperanza y que alumbra con una luz esplendente toda la historia.


Son unos días que se prestan a sentirnos auténtica familia, unidos alrededor del Señor que nos convoca, en los distintos puntos de nuestra geografía. Para los seminaristas, estos días son especialmente intensos. Algunos compartiremos nuestras vivencias con las comunidades parroquiales de varios pueblos de la Sierra (Riópar, Molinicos, Bienservida, Salobre), otros tomaremos parte de las celebraciones en la diócesis de Orihuela, que nos acoge durante todo el curso en sus seminarios. También participaremos de las celebraciones litúrgicas y de las procesiones en nuestra capital.
En todos estos actos, sabemos que nos encontraremos con la cariñosa acogida de mucha gente. Contad con nuestra oración para estos días de pasión y de resurrección; nosotros sabemos que podemos contar con la vuestra. Y todos unidos en torno al Señor gozaremos de un Triduo que nos ayudará a sentirnos verdaderamente miembros de algo grande, algo que cambia el curso de la historia y la vida de las personas. ¡¡¡Feliz y Santa Semana!!!

JUEVES SANTO


«Mysterium fidei!». Con esta exclamación el sacerdote manifiesta, después de la consagración del pan y el vino, el estupor siempre nuevo por el prodigio extraordinario que ha tenido lugar entre sus manos. Un prodigio que sólo los ojos de la fe pueden percibir. Los elementos naturales no pierden sus características externas, ya que las especies siguen siendo las del pan y del vino; pero su sustancia, por el poder de la palabra de Cristo y la acción del Espíritu Santo, se convierte en la sustancia del cuerpo y la sangre de Cristo. Por eso, sobre el altar está presente «verdadera, real, sustancialmente» Cristo muerto y resucitado en toda su humanidad y divinidad. Así pues, es unarealidad eminentemente sagrada. Por este motivo la Iglesia trata este Misterio con suma reverencia, y vigila atentamente para que se observen las normas litúrgicas, establecidas para tutelar la santidad de un Sacramento tan grande.

Nosotros, sacerdotes, somos los celebrantes, pero también los custodios de este sacrosanto Misterio. De nuestra relación con la Eucaristía se desprende también, en su sentido más exigente, la condición « sagrada » de nuestra vida. Una condición que se ha de reflejar en todo nuestro modo de ser, pero ante todo en el modo mismo de celebrar. ¡Acudamos para ello a la escuela de los Santos! El Año de la Eucaristía nos invita a fijarnos en los Santos que con mayor vigor han manifestado la devoción a la Eucaristía (cf. Mane nobiscum Domine, 31). En esto, muchos sacerdotes beatificados y canonizados han dado un testimonio ejemplar, suscitando fervor en los fieles que participaban en sus Misas. Muchos se han distinguido por la prolongada adoración eucarística. Estar ante Jesús Eucaristía, aprovechar, en cierto sentido, nuestras «soledades» para llenarlas de esta Presencia, significa dar a nuestra consagración todo el calor de la intimidad con Cristo, el cual llena de gozo y sentido nuestra vida.

domingo, 17 de abril de 2011

Homilia de Benedicto XVI Domingo de Ramos


Este es el comienzo de la homilía de hoy del Papa... Disfrutad, que os dejamos el enlace para que podais leerla entera.... Un abrazo!!!!

Queridos hermanos y hermanas,
queridos jóvenes:

Como cada año, en el Domingo de Ramos, nos conmueve subir junto a Jesús al monte, al santuario, acompañarlo en su acenso. En este día, por toda la faz de la tierra y a través de todos los siglos, jóvenes y gente de todas las edades lo aclaman gritando: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!».

http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/homilies/2011/documents/hf_ben-xvi_hom_20110417_palm-sunday_sp.html

Domingo de Ramos


"Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1,29)


Alrededor del cordero de Dios se eleva el hosanna del pueblo: aquellos que instan a la multitud alabándolo con una sola y misma confesión de fe: "Hosanna al hijo de David! (21,9 Mt) Ya en este elogio se hace eco el coro de los Santos que canta: "La salvación es de nuestro Dios que está sentado en el trono y del Cordero". (Ap 7.10) Él va allí todos los días donde dará su enseñanza final (Lc 20,47). Es aquí donde va a consumar el sacramento de la Pascua judía, observada fielmente hasta entonces. Él mismo dará la Pascua nueva a los suyos cuando, saliendo del Monte de los Olivos, será puesto a prueba por sus enemigos y crucificado al día siguiente. Como cordero Pascual, llevado hoy al lugar cercano de su pasión y cumpliendo la profecía de Isaías: "como oveja, llevada al matadero, como un cordero ante el esquilador" (53,7).
Cinco días antes de su pasión, quiere llegar a la ciudad; Esto demuestra que él es el cordero inmaculado, que viene a quitar el pecado del mundo (Jn 1,29); Es el cordero Pascual, que inmolado, libera al nuevo Israel de la esclavitud de Egipto (Ex 12); Es cinco días antes de su pasión, cuando sus enemigos deciden su muerte de manera irreversible. Hoy, esto significa que nos canjea a todos por su sangre (Ap 5,9); Hoy, en la alegría y júbilo de un pueblo que lo rodea y que lo aclama, entra en el templo de Dios (Mt 21.12). El «mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús» (1Tm 2.5) sufrirá por la salvación del género humano: es por esto por lo que descendió del cielo a la tierra, y ahora quiere acercarse al lugar de su pasión. Así será evidente para todos que él va a sufrir la pasión por su propia voluntad, no a la fuerza.

viernes, 1 de abril de 2011

ENCUENTRO DIOCESANO DE JÓVENES

El próximo fin de semana, 9 y 10 de abril, tendremos la oportunidad de volver a encontrarnos todos los jóvenes de la diócesis. Después de unos años de reunirnos sólo por unas horas, volvemos al formato de fin de semana, con un fin de fiesta especial, participando en el Via Crucis diocesano.


Es por ello que el encuentro este año tendrá lugar en el Santuario de Cortes. Como no puede ser de otro modo, toda la temática del Encuentro girará en torno a la próxima Jornada Mundial de la Juventud de Madrid.



Para promocionar este encuentro, y sobre todo la JMJ, la delegación diocesana de juventud propuso un concurso de cortos, del cual queremos enseñaros el vídeo ganador, elaborado por los jóvenes de la parroquia de Nuestra Señora del Pilar de Albacete. Con el mismo fin de promocionar la JMJ, está cerrándose otro concurso por iniciativa de la delegación de jóvenes. En este caso, se trata de componer un "himno diocesano".

Cuando conozcamos la canción ganadora os la haremos llegar igualmente. De momento, os dejamos con el vídeo del concurso de cortos, que ha tenido bastante repercusión, incluso más allá de nuestras fronteras (fue colgado en la página oficial de la JMJ y recibió comentarios en Facebook desde latinoamérica y algunos países de Europa, y existe una versión en inglés del corto en youtube).



sábado, 26 de marzo de 2011

“Y si yo te pido que vengas conmigo ¿qué me respondes?”


Sólo una palabra: GRACIAS.

Precioso testimonio de una "mamá" muy cercana a nosotros. Esperamos que os acerque un poquito más al Señor como lo ha hecho con nosotros...

Queridos hermanos en Jesús y María,

Mi nombre es Mª Carmen, nací en Balazote. Soy la primera hija de una familia humilde y luchadora ante las pruebas de la vida. He crecido feliz, sintiéndome muy querida por todos, tanto en mi familia como fuera de ella. De pequeña recuerdo que mi madre nos arreglaba para ir a misa los domingos y veía ese momento como una fiesta. Fui creciendo y me olvidé de la misa, solo iba en momentos puntuales cuando llegaban las fiestas del pueblo, en Semana Santa, también me gustaba ir a las procesiones. En mi familia no había más formación, ni compromiso cristiano.

Me gustaba ser maestra, pero no todas las familias podían dar estudios a sus hijos y también era importante ayudar en la economía familiar. Aunque era buena estudiante, al terminar EGB empecé a trabajar en un taller de confección. En ese periodo de mi vida, conocí a quién hoy es mi marido y al enamorarme todos mis planes cambiaron. Después de seis años de noviazgo decidimos casarnos. Éramos jóvenes, pero nos sentíamos capaces, preparados gracias al amor que sentíamos el uno hacia el otro, para dejar padre y madre, y unir nuestras vidas. A pesar de nuestra débil fe, en nosotros no había dudas y deseábamos la bendición de Dios con el sacramento del matrimonio. Con sincero corazón nos preparamos en el cursillo y celebramos nuestra boda. En mis oraciones siempre me encomendaba a la Virgen, y a Sta. Mónica y pedía que fuésemos fieles en el amor hasta la muerte y plenamente felices.

Dejé mi familia, mis amigos, mi pueblo para empezar una nueva vida en Villarrobledo, el pueblo de mi esposo. Fueron pasando los años y empezaron a llegar los hijos, con ellos el Señor nos hacía comprender la responsabilidad que como padres un día aceptamos con el compromiso de acoger los hijos que Dios nos diese y educarlos en la fe y el amor.

Vivíamos justo al lado del Santuario y nuestra parroquia era Sta. María, nos acercamos a ella cuando nació nuestro primer hijo. Éramos como la gran mayoría, cristianos a nuestro aire, cómodos y libres para ir o no a misa cuando nos venía bien. No nos sentíamos por ello pecadores, porque la herencia cristiana que habíamos recibido era muy pobre. Cuando unos padres no viven su fe unidos a la Iglesia, los hijos quedan huérfanos, espiritualmente, en medio del mundo, sin formación religiosa.

Cuando bautizamos a nuestro primer hijo, entramos al Santuario para ofrecérselo a la Virgen y confieso que tenía muy reciente el recuerdo de un bebé qué hacía poco tiempo, acababa de morir, ante el miedo de perderlo le pedí a la Virgen que no le ocurriese nada a mí hijo y la verdad que mi ignorancia cristiana ponía límites a tal ofrenda.

Pasados siete años llega nuestro 2º hijo y con él una pequeña cruz, a los dos meses se le diagnosticó un problema que requería una operación urgente. En plena Semana Santa estábamos en el hospital, le habían operado, tenía ocho meses y recuerdo a mí hijo atado de pies y manos, él lloraba y me sentía impotente. Empecé a saber dónde estaba la capilla del hospital y allí sentía paz.

Al tiempo que vivíamos esta experiencia, también con nuestro hijo mayor, que estaba en catequesis, el Señor sale a nuestro encuentro. Él iba a la catequesis con alegría, como cualquier niño y acogía muy bien lo que le decían, tanto que luego llegaba a casa y me preguntaba si era verdad lo que le decían de Jesús. Los niños hay veces que se ponen pesaditos y los padres solemos contestarles sin más explicaciones, para que nos dejen tranquilos; pero las preguntas de mi hijo me pedían una respuesta sincera. Era a mí a quién Jesús decía: “¿Y tú, crees lo que tu hijo te dice?... ¿Crees en mí?... ¿Qué es para ti la Iglesia?...”. Poco a poco empecé a sentir cierta inquietud.

Había pasado un año de la operación de nuestro hijo, en ese tiempo y después de las dos experiencias vividas, algo en mí había cambiado. Iba a misa los domingos y rezaba con más frecuencia. Mi hijo también lo había notado y cuando algún domingo no quería ir a misa me decía: “¿Mamá, pero porqué ahora tenemos que ir todos los domingos, si antes no íbamos?”…

Llegó domingo de Ramos, recuerdo que mientras estaba en la procesión contemplando la imagen de Jesús sentí mucha alegría y me pareció comprender que Él deseaba entrar en mi vida. Por la tarde, movida por un fuerte deseo de oración, me fui al Santuario y allí sentí que el Señor me decía: “Y si yo te pido que vengas conmigo ¿qué me respondes?”. Me quedé sin palabras porque además, ¡tonta de mí! pensé que me estaba pidiendo la vida y le dije: “Señor no quiero dejar solos a mis hijos y mi marido, ellos me necesitan”.

Al día siguiente me confesé y recuerdo la sonrisa del sacerdote que me ayudo a comprender que el Señor nos pide la vida de muchos modos y no tenemos porqué pensar en la muerte. Desde ese momento le dije al Señor: “¡Aquí estoy, para hacer tu voluntad!... ¿Qué quieres de mí?… ¡Ya ves lo que soy y lo que sé. Tendrás que enseñarme Tú!”.

El Señor nos has confiado la vida de dos hijos y dos hijas, ¡no es fácil ser padres y no digamos si hablamos en cristiano!.. Y en la escuela de la vida estamos, aprendiendo del Maestro las lecciones día a día. No soy la maestra que deseaba, soy simplemente una madre que desea dejar a sus hijos la mejor herencia: “el Amor a Dios y el don de la fe para la vida”. Porque este es el tesoro que yo he encontrado, el que da sentido a mi vida, a todo cuanto me rodea y me acontece.

En nuestros 27 años de matrimonio hemos ido creciendo, poco a poco, en nuestra vocación. No siempre la pareja va al mismo ritmo y a veces resulta difícil de comprender, pero hay que luchar sobre todo en los momentos que nos falta el ánimo. Es entonces cuando te das cuenta que en el matrimonio somos el uno para el otro camino de santificación. Y lo mismo pasa con los hijos, nosotros somos para ellos camino y ellos lo son para nosotros. Comprender esto, si no se tiene fe, resulta difícil.

Consciente de mí debilidad y mi pobreza sigo cada día acercándome al Señor y le ofrezco lo que soy, lo que tengo y lo que hago. No me cansaré de darle gracias por amarme tanto, por haber entregado su Vida para que también yo, tenga Vida y le sigo pidiendo que me haga sentir el gozo y la alegría de servir amando a los demás.

Confieso que hay veces que se hace cuesta arriba permanecer fiel a este deseo y nos vemos tentados a relajarnos y desanimarnos, porque somos humanos.

Cuando el Señor me invitó a seguirlo yo veía a la Iglesia como “el lugar” a donde vamos de vez en cuando para pedir ciertos servicios. Desconocía totalmente la vida de comunidad y veía al sacerdote como la persona que manda en la Iglesia. Esta ignorancia eclesial es la que te lleva a mirar a la Iglesia viendo solamente a un grupo de hombres y mujeres que tienen una misión y una autoridad sobre los demás. Recuerdo que le dije a Jesús: “¡Vale, yo entro en la Iglesia y si no me gusta lo que veo, me salgo!”. Estas palabras eran fruto de mí deseo de conocer, de comprender y de acoger a Dios en mi vida. Bien sabe nuestro Padre lo que necesitamos y empezó por darnos a conocer una realidad de vida que nos atrajo, la Obra de María o movimiento de los focolares, con este nombre es más conocido.

En una Mariápolis, que es un encuentro-vacaciones abierto a todos, para dar a conocer la Obra de María, veíamos en la gente una alegría especial que era fruto de su fe llevada a la vida. Escuchando las experiencias comunes a nuestro vivir diario, nos dimos cuenta de cómo cambian las cosas cuando tenemos presente a Dios en medio nuestro. Enseguida en lo más profundo sentí un fuerte deseo: “Yo quiero también vivir así, como estos cristianos y que mis hijos crezcan conociendo este modo de vivir el Evangelio”. Han pasado los años y ahora puedo decir que yo “soy Iglesia”, que la fe me lleva a servir y entregarme, a los demás por amor. El Espíritu Santo no deja de recordarme las palabras de Jesús en la Última Cena: “Amaos unos a otros COMO YO os he amado”. ¡Pobres de nosotros sino tuviésemos a María! Ella es el trampolín que me empuja y me ayuda para esforzarme en este deseo de crecer y purificarme en el amor. También Ella me enseña a vivir por la unidad, para que se cumpla el deseo de Jesús antes de morir: “Padre que todos sean uno”.

Mari Carmen

viernes, 25 de marzo de 2011


Hoy celebramos la Solemnidad de la Anunciación. Nueve meses antes de la Natividad de Jesús, recordamos su Encarnación, que fue el primer momento de su actividad salvadora. Todo un Dios tomó nuestra carne humana, se hizo uno como nosotros.
En esta jornada, la Iglesia española celebra la vida, en todos sus momentos, desde la concepción hasta su fin natural. El lema de esta Jornada por la Vida es "Siempre hay una razón para vivir", y el siguiente vídeo nos quiere hacer caer en la cuenta de que son muchas las cosas que dan sentido a nuestras vidas, que merece muchísimo la pena ser vivida y disfrutada hasta el último segundo.
¿Qué te parecen las razones que nos proponen? Siempre hay una razón para vivir, ¿cuál es la tuya?

jueves, 17 de marzo de 2011

VIGILIA DE ORACIÓN


En el marco de la semana en que celebramos el día del Seminario, coincidiendo como cada año con la festividad de san José, os convocamos a una nueva vigilia de oración por las vocaciones, por todas sus modalidades en la vida cristiana.

Como es tradición, nos encontraremos en la Catedral de Albacete, a las 21:00 del viernes, día 18 de marzo, y contaremos con algunas sorpresas entre los participantes, como fue que en la anterior vigilia nos acompañara y dirigiera la oración nuestro compañero Pedro José, estrenando prácticamente su ministerio diaconal entre nosotros.

martes, 15 de marzo de 2011

CAMPAÑA DEL SEMINARIO




Durante los próximos días, los seminaristas de la Diócesis vamos a estar "de campaña". Sí, como los políticos. Cada año, coincidiendo con las fechas próximas a la festividad de San José, día del Seminario, pasamos unos días recorriendo las distintas parroquias, colegios, institutos, medios de comunicación, etc., y en general cualquier sitio donde se nos invite a compartir nuestra experiencia de llamados al seguimiento de Cristo mediante la vocación sacerdotal.
Este año, nuestra labor tendrá lugar principalmente en algunas parroquias y colegios de la ciudad de Albacete, y Pedro José, nuestro diácono, hará lo propio en La Roda, que como sabéis es el pueblo donde desarrolla su ejercicio pastoral. También acudiremos al encuentro de algunos grupos de jóvenes, y nos haremos presentes en las radios "Nova Onda" y "COPE" (en el programa de la Iglesia Diocesana).
Un momento culmen entre tanta actividad será la Vigilia de Oración por las Vocaciones que nos reúne cada mes en la Catedral, y que esta ocasión será presidida por nuestro Obispo, don Ciriaco.
Esperamos encontrarnos con muchos de vosotros a lo largo de estos días, y haceros partícipes de lo bonito que es seguir al Señor muy de cerca, intentando ser fieles a la llamada que nos hace y nos renueva cada día.

sábado, 12 de marzo de 2011

Para la Cuaresma

La liturgia es preciosa!!! Os dejamos aquí un himno que podemos rezar durante esta Cuaresma para que nos ayude en este camino hacia la Pascua...


« Yo no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores, para que se conviertan »

Oh bondadoso Creador: escucha
la voz de nuestras súplicas y el llanto
que, mientras dura el sacrosanto ayuno
de estos cuarenta días, derramamos.

A Ti, que escrutas nuestros corazones
y que conoces todas sus flaquezas,
nos dirigimos para suplicarte
la gracia celestial de tu indulgencia.

Mucho ha sido, en verdad, lo que pecamos
pero estamos, al fin, arrepentidos,
y te pedimos, por tu excelso nombre,
que nos cures los males que sufrimos.

Haz que por la virtud de la abstinencia
podamos dominar a nuestros cuerpos,
y que, participando del ayuno,
no pequen más los corazones nuestros.

Oh Trinidad Santísima, te rogamos
que nos conduzcas a la alegría de la fiestas pascuales
y veremos elevarse a Cristo,
glorioso y con vida sobre los muertos. Amén

miércoles, 9 de marzo de 2011

MENSAJE PARA LA CUARESMA


Como cada año, el Papa Benedicto XVI nos regala un mensaje con el que quiere que profundicemos en algún aspecto concreto de la Cuaresma, de modo que nos sirva para vivirla un poco más intensamente, como medio de preparación y de conversión que nos lleve a culminar gozosamente con la gran alegría de la Resurrección del Señor.
Este año, partiendo de la frase de san Pablo "con Cristo sois sepultados por el Bautismo, con Él también habéis resucitado", nos quiere hacer ver que la vida del cristiano, que comienza en el Bautismo, encuentra su sentido en la resurrección de Jesús, y que en saber que participaremos de ella encontramos nuestra felicidad, pasando antes por la purificación de la Cuaresma.

En el siguiente enlace puedes encontrar el mensaje íntegro:

Esperamos que sirva para tu reflexión...

sábado, 5 de marzo de 2011

¡¡¡10.000!!!


¿Habéis visto el contador de visitas? Pues sí, ¡ya sumamos más de 10.000! Es para la delegación de Pastoral Vocacional un motivo de orgullo (del bueno, jeje) y de alegría ver que hay tanta gente que sigue periódicamente las publicaciones que realizamos a través de este medio.
Tenemos mucho que agradecer a tanta gente que nos animáis a seguir, sea de palabra, sea al compartir vuestros comentarios, sea simplemente con el apoyo que nos mostráis al visitar este blog.
De corazón, ¡¡10.000 gracias!!

jueves, 3 de marzo de 2011

Sed testigos: la misión de todos nosotros

Nuestro flamante diácono!!!!

Sabéis que Pedro ha compartido muchas cosas en este blog. Ahora está en La Roda de Albacete y quiere compartir su testimonio con todos nosotros. Disfrutad mucho. Y Gracias...


Sed testigos: la misión de todos nosotros.

Es un precioso título,

¿verdad? Se va a cumplir un mes de la Ordenación y puedo decir que todavía no me acostumbro ¡soy Diácono! Aparentemente no he cambiado nada, pero no es así. Jesucristo, por medio de la Iglesia, me ha confiado un ministerio. Entonces: Sí, me ha cambiado la vida y mucho.

Durante estos días me ha tocado dirigirme a los fieles en las celebraciones de la Misa, ¡predicando la Palabra de Dios! Tengo que confesar que me daba miedo. Poco a poco ese miedo “escénico” se va perdiendo, pero tengo presente la gran responsabilidad que se me ha confiado. En el momento de la homilía no se puede decir cualquier cosa…

Estoy experimentando la maravilla del comunicarse de Dios. Cuando veo que hay gente que habla de Dios como si fuera un tirano demoledor de las conciencias, pienso: ¡nunca se han leído o han escuchado de verdad alguna página del Evangelio! porque realmente es precioso cómo sale Dios a nuestro encuentro.

Lo más emocionante ha sido comprender cómo esta llamada, esta consagración no es sólo mía. En los días previos de la Ordenación, me di cuenta de la cantidad de personas, con sus nombres y apellidos, que han participado para que este proyecto de Dios saliera adelante. No me he sentido solo y, gracias a esta permanente compañía, he podido perseverar. La presencia de Dios, los Sacerdotes, la familia de uno, matrimonios, monjas de clausura, laicos, los compañeros y amigos del seminario… y niños. Todos estos, que no son cuatro, han estado acompañándome en este camino. Como es obvio: hay que dar muchas gracias a Dios.

El testimonio es la mejor forma de mostrar cómo Dios nos quiere, ahora toca esto con la ayuda de Dios, y si el testimonio es alegre, mejor que mejor.

¿Te apuntas?

martes, 1 de marzo de 2011

VIGILIA DE ORACIÓN


El pasado viernes, 25 de febrero, tuvimos nuestro encuentro mensual en torno al Señor para celebrar una nueva Vigilia de Oración por las Vocaciones. Esta vez, la ocasión fue especial porque por primera vez la oración fue dirigida por nuestro flamante nuevo diácono, Pedro. Sirvan estas líneas para felicitarle por lo mucho que nos ayudó a tener un momento de intimidad con Jesucristo; y por ello le agradecemos el mismo esfuerzo a tantos y tan buenos "directores" de estas oraciones que a lo largo de estos cursos se han ido turnando: Amando Hergueta, Pedro Ortuño, el Padre Diego, Jesús Fuster, Javi Mendoza, Paco Callejas...

Para la próxima, que ya os anticipamos que será el 18 de marzo, víspera de San José, esperamos poder contar con la presencia de D. Ciriaco.

Pero si hay alguien a quien queremos dar las gracias es a todos y cada uno de los que habéis participado en estas vigilias. Vuestra fidelidad es cada día más notoria, como lo demuestra el hecho de que acudieseis en buen número el pasado viernes, a pesar de que no os lo pudimos anunciar con tiempo suficiente esta vez. ¡¡¡Muchas gracias, de corazón!!! El Señor debe estar muy contento de que vayamos siendo tantos los que nos congregamos a estar con Él un ratito cada mes.

domingo, 20 de febrero de 2011

CAPILLA DE ADORACIÓN PERMANENTE

Entre los acontecimientos más destacables en la vida de nuestra Diócesis en las últimas fechas, queremos hacer mención de la apertura de la Capilla de Adoración Eucarística, que tuvo lugar el pasado 31 de enero, situada en la calle Octavio Cuartero, nº5, de Albacete.
Se nos ofrece así una gran oportunidad para acercarnos al Señor en un ambiente de intimidad, para hacer la experiencia de los Apóstoles, que antes de ser enviados al mundo, fueron llamados "para estar con Él".

¿Necesitas más motivos para acercarte por allí? Quizás alguno de estos te ayude...

Para los que ya habéis pasado por allí, nos gustaría que compartieseis vuestra experiencia (podéis dejar vuestro "comentario" en esta entrada del blog).

viernes, 18 de febrero de 2011

HOMILÍA DE ORDENACIÓN DE PEDRO JOSÉ


En primer lugar, tenemos que pediros perdón a tantos fieles seguidores del blog. Por problemillas técnicos, no hemos podido compartir con vosotros tantas y tantas buenas noticias que en las últimas fechas han ido alegrándonos enormemente.
Destaca entre ellas la Ordenación diaconal de nuestro querido Pedro, que como sabéis tuvo lugar el sábado 5 de febrero en La Roda, donde desempeña su labor actualmente. En una ceremonia muy entrañable brilló especialmente la bonita homilía que nos dirigió nuestro obispo. Os aconsejamos vivamente que no dejéis pasar la ocasión de leerla. Podéis encontrarla en



En breve tiempo, añadiremos, además, algunas de las fotos de la celebración a ese rinconcillo que tenemos en el blog para compartir las imágenes de nuestra actividad. ¿Quién sabe? Quizás más de uno os veáis reflejados en ellas...

viernes, 11 de febrero de 2011

Nuestra Señora de Lourdes


MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
PARA LA XIX JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

«Por sus llagas habéis sido curados» (1 P 2, 24)

Queridos hermanos y hermanas:

Cada año, en el aniversario de la memoria de Nuestra Señora de Lourdes, que se celebra el 11 de febrero, la Iglesia propone la Jornada mundial del enfermo. Esta circunstancia, como quiso el venerable Juan Pablo II, se convierte en una ocasión propicia para reflexionar sobre el misterio del sufrimiento y, sobre todo, para sensibilizar más a nuestras comunidades y a la sociedad civil con respecto a los hermanos y las hermanas enfermos. Si cada hombre es hermano nuestro, con mayor razón el débil, el que sufre y el necesitado de cuidados deben estar en el centro de nuestra atención, para que ninguno de ellos se sienta olvidado o marginado. De hecho, «la grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. Esto es válido tanto para el individuo como para la sociedad. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana» (Spe salvi, 38). Las iniciativas que se promuevan en cada diócesis con ocasión de esta Jornada deben servir de estímulo para hacer cada vez más eficaz la asistencia a los que sufren, también de cara a la celebración de modo solemne, que tendrá lugar, en 2013, en el santuario mariano de Altötting, en Alemania.

1. Llevo aún en el corazón el momento en que, en el transcurso de la visita pastoral a Turín, pude permanecer en reflexión y oración ante la Sábana Santa, ante ese rostro sufriente, que nos invita a meditar sobre Aquel que llevó sobre sí la pasión del hombre de todo tiempo y de todo lugar, también nuestros sufrimientos, nuestras dificultades y nuestros pecados. ¡Cuántos fieles, a lo largo de la historia, han pasado ante ese lienzo sepulcral, que envolvió el cuerpo de un hombre crucificado, que corresponde en todo a lo que los Evangelios nos transmiten sobre la pasión y muerte de Jesús! Contemplarlo es una invitación a reflexionar sobre lo que escribe san Pedro: «Por sus llagas habéis sido curados» (1 P 2, 24). El Hijo de Dios sufrió, murió, pero resucitó, y precisamente por esto esas llagas se convierten en el signo de nuestra redención, del perdón y de la reconciliación con el Padre; sin embargo, también se convierten en un banco de prueba para la fe de los discípulos y para nuestra fe: cada vez que el Señor habla de su pasión y muerte, ellos no comprenden, rechazan, se oponen. Para ellos, como para nosotros, el sufrimiento está siempre lleno de misterio, es difícil de aceptar y de soportar. Los dos discípulos de Emaús caminan tristes por los acontecimientos sucedidos aquellos días en Jerusalén, y sólo cuando el Resucitado recorre el camino con ellos se abren a una visión nueva (cf. Lc 24, 13-31). También al apóstol Tomás le cuesta creer en el camino de la pasión redentora: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos; si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré» (Jn 20, 25). Pero frente a Cristo que muestra sus llagas, su respuesta se transforma en una conmovedora profesión de fe: «¡Señor mío y Dios mío!» (Jn 20, 28). Lo que antes era un obstáculo insuperable, porque era signo del aparente fracaso de Jesús, se convierte, en el encuentro con el Resucitado, en la prueba de un amor victorioso: «Sólo un Dios que nos ama hasta tomar sobre sí nuestras heridas y nuestro dolor, sobre todo el inocente, es digno de fe» (Mensaje Urbi et orbi, Pascua de 2007).

2. Queridos enfermos y personas que sufren, es precisamente a través de las llagas de Cristo como nosotros podemos ver, con ojos de esperanza, todos los males que afligen a la humanidad. Al resucitar, el Señor no eliminó el sufrimiento ni el mal del mundo, sino que los venció de raíz. A la prepotencia del mal opuso la omnipotencia de su Amor. Así nos indicó que el camino de la paz y de la alegría es el Amor: «Como yo os he amado, amaos también vosotros los unos a los otros» (Jn13, 34). Cristo, vencedor de la muerte, está vivo en medio de nosotros. Y mientras, con santo Tomás, decimos también nosotros: «¡Señor mío y Dios mío!», sigamos a nuestro Maestro en la disponibilidad a dar la vida por nuestros hermanos (cf. 1 Jn 3, 16), siendo así mensajeros de una alegría que no teme el dolor, la alegría de la Resurrección.

San Bernardo afirma: «Dios no puede padecer, pero puede compadecer». Dios, la Verdad y el Amor en persona, quiso sufrir por nosotros y con nosotros; se hizo hombre para poder com-padecer con el hombre, de modo real, en carne y sangre. Por eso, en cada sufrimiento humano ha entrado Uno que comparte el sufrimiento y la paciencia; en cada sufrimiento se difunde la con-solatio, la consolación del amor partícipe de Dios para hacer que brille la estrella de la esperanza (cf. Spe salvi, 39).

A vosotros, queridos hermanos y hermanas os repito este mensaje, para que seáis testigos de él a través de vuestro sufrimiento, vuestra vida y vuestra fe.

3. Con vistas a la cita de Madrid, el próximo mes de agosto de 2011, para la Jornada mundial de la juventud, quiero dirigir también un pensamiento en particular a los jóvenes, especialmente a aquellos que viven la experiencia de la enfermedad. A menudo la pasión, la cruz de Jesús dan miedo, porque parecen ser la negación de la vida. En realidad, es exactamente al contrario. La cruz es el «sí» de Dios al hombre, la expresión más alta y más intensa de su amor y la fuente de la que brota la vida eterna. Del corazón traspasado de Jesús brotó esta vida divina. Sólo él es capaz de liberar al mundo del mal y de hacer crecer su reino de justicia, de paz y de amor, al que todos aspiramos (cf.Mensaje para la Jornada mundial de la juventud de 2011, n. 3). Queridos jóvenes, aprended a «ver» y a «encontrar» a Jesús en la Eucaristía, donde está presente de modo real por nosotros, hasta el punto de hacerse alimento para el camino, pero también sabedlo reconocer y servir en los pobres, en los enfermos, en los hermanos que sufren y atraviesan dificultades, los cuales necesitan vuestra ayuda (cf. ib., 4).

A todos vosotros, jóvenes, enfermos y sanos, os repito la invitación a crear puentes de amor y de solidaridad, para que nadie se sienta solo, sino cerca de Dios y parte de la gran familia de sus hijos (cf. Audiencia general, 15 de noviembre de 2006).

4. Contemplando las llagas de Jesús, nuestra mirada se dirige a su Corazón sacratísimo, en el que se manifiesta en sumo grado el amor de Dios. El Sagrado Corazón es Cristo crucificado, con el costado abierto por la lanza del que brotan sangre y agua (cf. Jn 19, 34), «símbolo de los sacramentos de la Iglesia, para que todos los hombres, atraídos al Corazón del Salvador, beban con alegría de la fuente perenne de la salvación» (Misal Romano, Prefacio de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús). Especialmente vosotros, queridos enfermos, sentid la cercanía de este Corazón lleno de amor y bebed con fe y alegría de esta fuente, rezando: «Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. Oh buen Jesús, escúchame. En tus llagas, escóndeme» (Oración de san Ignacio de Loyola).

5. Al final de este Mensaje para la próxima Jornada mundial del enfermo, deseo expresar mi afecto a todos y a cada uno, sintiéndome partícipe de los sufrimientos y de las esperanzas que vivís diariamente en unión con Cristo crucificado y resucitado, para que os dé la paz y la curación del corazón. Que junto con él vele a vuestro lado la Virgen María, a la que invocamos con confianza Salud de los enfermos y Consoladora de los afligidos. Al pie de la cruz se realiza para ella la profecía de Simeón: su corazón de Madre es traspasado (cf. Lc 2, 35). Desde el abismo de su dolor, participación en el del Hijo, María fue capaz de acoger la nueva misión: ser la Madre de Cristo en sus miembros. En la hora de la cruz, Jesús le presenta a cada uno de sus discípulos diciéndole: «He ahí a tu Hijo» (cf. Jn 19, 26-27). La compasión maternal hacia el Hijo se convierte en compasión maternal hacia cada uno de nosotros en nuestros sufrimientos diarios (cf. Homilía en Lourdes, 15 de septiembre de 2008).

Queridos hermanos y hermanas, en esta Jornada mundial del enfermo, invito también a las autoridades para que inviertan cada vez más energías en estructuras sanitarias que sirvan de ayuda y apoyo a los que sufren, sobre todo a los más pobres y necesitados, y dirigiendo mi pensamiento a todas las diócesis, envío un afectuoso saludo a los obispos, a los sacerdotes, a las personas consagradas, a los seminaristas, a los agentes sanitarios, a los voluntarios y a todos aquellos que se dedican con amor a curar y aliviar las llagas de todos los hermanos o hermanas enfermos, en los hospitales o residencias, en las familias: sabed ver siempre en el rostro de los enfermos el Rostro de los rostros: el de Cristo.

Aseguro a todos mi recuerdo en la oración, mientras imparto a cada uno una especial bendición apostólica.

Vaticano, 21 de noviembre de 2010, fiesta de Cristo Rey del universo.

BENEDICTUS PP. XVI