martes, 28 de febrero de 2012

Una visita desde el punto de vista del "visitado"

No me resulta difícil volver a escribir en este blog que he seguido habitualmente desde que acabé el Seminario... Son muchos los recuerdos y los buenos ratos comentando entre los compañeros cómo debía ser, fue una buena idea porque se ha consolidado.

Hace unas semanas acudieron los seminaristas, Fernando y José, a las parroquias que estoy atendiendo en la actualidad (Elche de la Sierra y Letur). Estaba un poco nervioso por reencontrarme con los compañeros y, además muy contento... Durante los días previos, durante la celebración de la Eucaristía, rezamos mucho (y lo seguimos haciendo) por ellos.

Lo primero que hicieron al mismo llegar, fue meterse a un grupo de catequesis de adultos con vistas a recibir la Confirmación. Fue muy bonito ver cómo los jóvenes que asisten a este grupo descubren que los seminaristas son personas normales que viven con naturalidad la llamada de Dios y la comunican a los demás. Después, la cena fue muy distendida puesto que nos encontramos tres sacerdotes (Ignacio, José A. y yo) y los seminaristas y doy tiempo para poder hablar muchas cosas...



Al día siguiente nos acompañaron al encuentro de catequistas de nuestro arciprestazgo en Yeste... es muy grato ver la alegría de personas que se esfuerzan por transmitir la fe a nuestros niños... cómo agradecen poder conocer a los seminaristas y poder ponerles cara para rezar por ellos y poder ponerlos como ejemplo a los niños porque Dios nunca deja de llamar y se sirve de nosotros para este cometido...

Esa misma tarde nos desplazamos a Letur para celebrar la Eucaristía y dar testimonio en un pueblo que ha dado sacerdotes a la Iglesia y que sufre la falta del sacerdote ya que sólo puede tener la Eucaristía 4 veces por semana... Letur está atendido por una fraternidad de hermanos venidos de Italia, Carlo y Bernardo, que también están en un proceso de discernimiento. Visten hábito franciscano y viven la alegría a la italiana, son de Siracusa... Se encargan de toda la pastoral parroquial con entusiasmo. Al acabar todo nos invitaron a cenar.

Lo más importante de todo esto es que la buena acogida que reciben se fundamenta en una sola cosa: son personas que han sentido la llamada de Dios y tratan de responder con fidelidad. Esto es lo que llama la atención e impulsa a continuar los esfuerzos por comunicar la fe a los que viven cerca de nosotros.