martes, 21 de julio de 2015

Un testimonio de Misericordia

Aprovechando unos días de descanso. Entre los calores del verano y entre paseos con buena compañía, el que escribe estas líneas ha podido conocer al Cardenal Robert Sarah. Como me ha parecido que es una persona digna de escuchar por el testimonio de su vida: lastrada por la persecución por ser cristiano. Os dejo aquí una entrevista en la que nos deja un testimonio vocacional a los jóvenes.

¿Qué responsabilidad tenemos los jóvenes cristianos en la acción solidaria?

Vosotros como jóvenes podéis hacer que la gente descubra que la verdadera felicidad no está simplemente en el dinero, en poseer cosas materiales, sino en el hecho de encontrar a Dios. La vida del hombre tiene sentido en este encuentro con Dios. Vosotros los jóvenes tenéis la confianza de los Pontífices. Tenéis la misión, no solamente de dar de comer, sino de dar de comer la comida verdadera, que es llevar a Jesús, a Dios, a las personas. Este tipo de comida es lo que le hace falta al hombre de hoy.
Los jóvenes tenéis una gran misión en el mundo de hoy, difundiendo lo que dijo Juan Pablo II, que el centro de equilibrio del mundo es la Cruz.
Tenéis que estar abiertos a la llamada de los Pontífices, a la llamada de Jesús, Él siempre tuvo una atención particular hacia los jóvenes.

entrevista completa en: http://www.primeroscristianos.com/index.php/entrevistas/item/1262-entrevista-al-cardenal-robert-sarah-presidente-del-pontificio-consejo-cor-unum/1262-entrevista-al-cardenal-robert-sarah-presidente-del-pontificio-consejo-cor-unum

N. B. Hay que decir que esta entrevista fue concedida antes de ser nombrado por el Papa Francisco como Prefecto para la Congregación del Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos. En el encuentro que tuvimos el Cardenal mencionó que su trabajo en el Consejo Cor Unum le ayudó a conocer la Misericordia de Dios en los desastres que atendía en nombre del Papa.

miércoles, 24 de junio de 2015

La vocación de san Juan Pablo II (I)

JuanPabloIIb 
«La vocación sacerdotal es un misterio. Es el misterio de un ‘maravilloso intercambio’ –‘admirabile commercium’– entre Dios y el hombre. Este ofrece a Cristo su humanidad para que Él pueda servirse de ella como instrumento de salvación, casi haciendo de este hombre otro sí mismo. Si no se percibe el misterio de este ‘intercambio’, no se logra entender cómo puede suceder que un joven, escuchando la palabra ‘sígueme’, llegue a renunciar a todo por Cristo, en la certeza de que por este camino su personalidad humana se realizará plenamente»[1].
«En el intervalo de casi cincuenta años de sacerdocio lo que para mí continúa siendo lo más importante y más sagrado es la celebración de la Eucaristía. Domina en mí la conciencia de celebrar en el altar ‘in persona Christi’. Jamás a lo largo de estos años he dejado la celebración del Santísimo Sacrificio. La Santa Misa es, de forma absoluta, el centro de mi vida y de toda mi jornada»

sábado, 13 de junio de 2015

La Vocación de Juan Pablo I

«Estoy pensando en estos días que conmigo el Señor ha utilizado el viejo sistema suyo: toma a los pequeños del fango de la calle y los pone en alto; toma a la gente de los campos, de las redes del mar, del lago, y hace de ellos apóstoles. Es su viejo sistema. Ciertas cosas el Señor no quiere escribirlas ni en el bronce, ni en el mármol, sino hasta en el polvo, de modo que, si queda la escritura sin descompaginarse, sin dispersarse por el viento, esté bien claro que todo es obra y todo es mérito solamente del Señor (...).

jueves, 11 de junio de 2015

MISIONES ALBACETE EN EL MUNDO BLOGERO

Damos la bienvenida al mundo de los blog's al Secretariado de Misiones de la Diócesis de Albacete. Una oportunidad para conocer algo más de esta faceta de nuestra vocación cristiana. Muchas gracias por vuestro trabajo.
Con vuestro permiso os agregamos en nuestros enlaces amigos.


http://misionesalbacete.blogspot.com.es

domingo, 31 de mayo de 2015

Del Papa Francisco


¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? Con la atención
constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio; y eso es
lo que Dios le pidió a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere
una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios
mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José es «custodio» porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso
es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los
acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él,
queridos amigos, vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con
prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a
Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, para salvaguardar la creación.

viernes, 8 de mayo de 2015

Vigilia de oración por las Vocaciones

 El Viernes 22 tendremos nuestro encuentro para pedir por el don de las Vocaciones.
Misma hora, 21 horas en la Catedral.

La vigilia la celebraremos en el Salón de la Subida a la Plaza, bajo el manto de la Virgen.
 

NO FALTÉIS.

martes, 31 de marzo de 2015

Una llamada


No pierdas la oportunidad de escuchar un mensaje que te puede hacer Feliz.
Además... qué te cuesta...

domingo, 15 de marzo de 2015

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

http://3.bp.blogspot.com/-e_rOeVQypjU/VNlJbxbIu3I/AAAAAAAAB4Q/tBO1IahA1d8/s1600/Cuaresma_2015_b.jpg 

Señor, Hijo de Dios crucificado, nosotros no te conocemos.
¡Resulta tan difícil reconocerte en la cruz, en nuestra vida!
Ábrenos los ojos, muéstranos el significado
de las experiencias dolorosas, a través de las cuales
tú rasgas el velo de nuestra ignorancia.
Permítenos conocer quién es el Padre que te ha enviado,
quién eres tú que nos revelas al Padre
en la ignominia de la cruz,
quiénes somos nosotros, que tenemos
una revelación de ti en la humillación de nuestra pobreza.

Carlo Mª Cardenal Martini

miércoles, 11 de marzo de 2015

La vocación de Teresa de Jesús.

«Pues comenzando a gustar de la buena y santa conversación de esta monja, holgábame de oírla cuán bien hablaba de Dios, porque era muy discreta y santa. Esto, a mi parecer, en ningún tiempo dejé de holgarme de oírlo. Comenzóme a contar cómo ella había venido a ser monja por solo leer lo que dice el evangelio: muchos son los llamados y pocos los escogidos. Decíame el premio que daba el Señor a los que todo lo dejan por él. Comenzó esta buena compañía a desterrar las costumbres que había hecho la mala y a tornar a poner en mi pensamiento deseos de las cosas eternas y a quitar algo la gran enemistad que tenía con ser monja, que se me   había puesto grandísima» (Vida 3, 1).