domingo, 31 de mayo de 2015

Del Papa Francisco


¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? Con la atención
constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio; y eso es
lo que Dios le pidió a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere
una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios
mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José es «custodio» porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso
es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los
acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él,
queridos amigos, vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con
prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a
Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, para salvaguardar la creación.