jueves, 3 de marzo de 2011

Sed testigos: la misión de todos nosotros

Nuestro flamante diácono!!!!

Sabéis que Pedro ha compartido muchas cosas en este blog. Ahora está en La Roda de Albacete y quiere compartir su testimonio con todos nosotros. Disfrutad mucho. Y Gracias...


Sed testigos: la misión de todos nosotros.

Es un precioso título,

¿verdad? Se va a cumplir un mes de la Ordenación y puedo decir que todavía no me acostumbro ¡soy Diácono! Aparentemente no he cambiado nada, pero no es así. Jesucristo, por medio de la Iglesia, me ha confiado un ministerio. Entonces: Sí, me ha cambiado la vida y mucho.

Durante estos días me ha tocado dirigirme a los fieles en las celebraciones de la Misa, ¡predicando la Palabra de Dios! Tengo que confesar que me daba miedo. Poco a poco ese miedo “escénico” se va perdiendo, pero tengo presente la gran responsabilidad que se me ha confiado. En el momento de la homilía no se puede decir cualquier cosa…

Estoy experimentando la maravilla del comunicarse de Dios. Cuando veo que hay gente que habla de Dios como si fuera un tirano demoledor de las conciencias, pienso: ¡nunca se han leído o han escuchado de verdad alguna página del Evangelio! porque realmente es precioso cómo sale Dios a nuestro encuentro.

Lo más emocionante ha sido comprender cómo esta llamada, esta consagración no es sólo mía. En los días previos de la Ordenación, me di cuenta de la cantidad de personas, con sus nombres y apellidos, que han participado para que este proyecto de Dios saliera adelante. No me he sentido solo y, gracias a esta permanente compañía, he podido perseverar. La presencia de Dios, los Sacerdotes, la familia de uno, matrimonios, monjas de clausura, laicos, los compañeros y amigos del seminario… y niños. Todos estos, que no son cuatro, han estado acompañándome en este camino. Como es obvio: hay que dar muchas gracias a Dios.

El testimonio es la mejor forma de mostrar cómo Dios nos quiere, ahora toca esto con la ayuda de Dios, y si el testimonio es alegre, mejor que mejor.

¿Te apuntas?