domingo, 2 de febrero de 2014

Candelaria: felicidades

En el día de la Vida Consagrada, damos gracias a estas personas que han entregado su vida para poder estar cerca de Dios, entregados a la oración por todos nosotros... Tomamos prestado este testimonio de una de nuestras Clarisas del Convento de Villarrobledo... GRACIAS. 
 
PUEDES VISITAR SU BLOG EN: http://clarisas-villarrobledo.blogspot.com.es/
 
 
JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA
2-FEBRERO- 2014
Todos conocemos el día 2 de febrero como la fiesta de la candelaria, pero desde el año 1997, la Iglesia celebra además la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. instituida por el próximamente santo Juan Pablo II. Esta Jornada tiene como objetivos: Dar gracias a Dios por el Don de la Vida Consagrada  a la Iglesia y a la humanidad; promover su conocimiento y estima; invitar a los consagrados a celebrar lo que Dios ha hecho en sus vidas.
El día de hoy, todos los consagrados renovamos nuestro compromiso de seguir a Cristo.
Me han invitado a dar mi testimonio como consagrada.
Yo, personalmente, doy gracias a Dios por haberse fijado en mí, llamándome a una vida de intimidad con Él. Os voy a resumir cómo fue mi vocación.

No quería ser monja ni verme vestida con el hábito religioso, pues era muy presumida. Pero el Señor, que me había elegido para Él, pudo conmigo. Dice una canción que yo escogí para mi toma de hábito: “Yo pretendí ahogar tu voz en mi ser, llegué a pensar, que yo podría olvidar, mas tú gritabas dentro de mí y eras como un volcán difícil de extinguir”.
Desde párvulos hasta 8º de EGB estuve en el colegio de las carmelitas. Con 14 años pasé al Instituto, me hice distribuidora de AVON, catequista, cantaba  y tocaba la guitarra en el coro de san José. Desde los 16 a los 19 años viajé a Francia de intercambio para perfeccionar el francés. Durante estos meses hice turismo por Bretaña, Normandía, Castillos del Loira, los Alpes, los Pirineos, el Macizo Central, Saboya, Alvernia,… Un regalo de Dios el conocer tantos lugares preciosos donde pude admirar la grandeza del Creador y sentirme hija suya.
Sor Yolanda, con camiseta roja, a los 17 años y con su amiga francesa
A los 17 años me fui a Cuenca a estudiar Magisterio. En esos 3 años formaba parte de la J.A.C. asistía a las reuniones, cantaba en el coro, visitábamos a los ancianos, saqué 4 años de francés en la Escuela Oficial de idiomas.
Fue en unos Ejercicios Espirituales donde descubrí el amor de Dios por mí y a Jesucristo como una Persona Viva. Me dejé seducir por Él. Saqué el compromiso de ir todos los días a misa y rezar el Rosario.
Gracias a la frecuencia de los sacramentos, la oración y  la Dirección Espiritual descubrí mi vocación contemplativa. Así en Junio de 1990 acabé mis estudios y a los dos meses escasos ingresé en las clarisas de Villarrobledo.
La obra ha sido y sigue siendo del Señor que me llamó. Sin su fuerza y seducción hubiera sido imposible dejar a tantas personas queridas.
A lo largo de los 23 años como clarisa he experimentado la realidad del lema de este año para esta Jornada de hoy: “La alegría del Evangelio en la  Vida Consagrada”. Por experiencia sabemos que cuando pecamos, o estamos encerrados en nosotros mismos sin acordarnos de los demás, nos ponemos tristes y malhumorados. Cuando somos capaces de no hacer de nosotros en centro, de sacrificarnos por el bien de los demás, nos sentimos contentos. La entrega de sí mismo produce alegría y eso es lo que hacen los consagrados a  Dios. La alegría verdadera es un fruto del Espíritu Santo y una consecuencia lógica de hacer de Dios el único Señor de tu vida, haciendo su voluntad y cargando con la cruz de cada día. Una máxima que me acompaña desde postulante es: “Si Dios te pide mucho es que quiere darte más”. En estos años de Vida Consagrada, he experimentado la cercanía de Jesús en las circunstancias más triviales de cada día, su Providencia en las necesidades personales y comunitarias. Es el compañero de camino. El descubrimiento de su Palabra como una realidad viva ha sido una de las mayores gracias que he recibido en mis años de Vida Religiosa
Sor Yolanda en el patio central del Convento

¿Por qué opté por la vida contemplativa? En tercero de Magisterio dedicaba una hora a la oración. Cuando tienes este hábito, la oración se convierte en la “respiración del alma”, sin oración te mueres. Además yo quería que todos los hombres abrieran su corazón al amor de Dios y comprendí que el mejor modo de contribuir a ello era entregar mi vida al Señor orando por ellos.
Para terminar, quisiera pedir a los sacerdotes que acompañen a los jóvenes, chicos y chicas, ayudándoles a descubrir la voluntad de Dios sobre ellos y ser valientes para dejarlo todo si se sienten llamados por Dios. En la Iglesia hay una gran variedad de carismas. Hay que orar por la humanidad y muchos pobres esperan de nuestro servicio para continuar con la obra que Cristo hizo en la tierra.  A los padres que no se cierren, que sean generosos y no desanimen a sus hijos ante una posible llamada de Dios.
Sor Yolanda de los Ángeles.