viernes, 9 de diciembre de 2011

ESTUVIMOS EN ALCARAZ

 

El pasado fin de semana . dos de los seminaristas mayores visitamos a modo de campaña, las localidades de Alcaraz y Los Chospes de nuestra diócesis.

En ese tiempo compartimos buenos y divertidos momentos con su Párroco D. Antonio Abellán, que fue mostrándonos la realidad de esta parte de la Sierra albaceteña. En su casa nos acogió y ciertamente estuvimos como en la nuestra.

Aunque no todas las actividades que teníamos previstas pudieron por fin desarrollarse, pasamos el sábado con una actividad vertiginosa: por la mañana tras la Misa en el Convento, fuimos invitados por las Hermanas Franciscanas de la T.O.R a desayunar. Una vez terminado el desayuno compartimos con ellas un largo rato de animada charla en el locutorio, en la que las 16 monjas fueron contándonos experiencias vividas. Compartieron con nosotros, la inquietud que viven ante la falta de vocaciones. Antes de despedirnos, prometimos rezar unos por otros, para que el Señor siga enviando obreros/as a su mies.

A las doce nos trasladamos al Santuario de Ntra. Sra. De Cortes, donde compartimos el resto de la mañana, la comida y la sobremesa con jóvenes de Los Chospes que se preparan para la Confirmación. Llama la atención que en una población tan pequeña
( unos 150 habitantes) exista un grupo de confirmación de 16 jóvenes. Aprovechamos para dar la enhorabuena al Párroco por los frutos conseguidos y al Señor por la bendición que suponen para la Iglesia este grupo.

Una vez terminado el encuentro nos dirigimos hacia la localidad de los Chospes, donde participamos en la Eucaristía, para después dirigirnos a Alcaraz donde en la monumental Iglesia de la Trinidad de celebró una hermosa Eucaristía en la que tuvimos la oportunidad de ofrecer nuestro testimonio vocacional.

Ya en la casa del Cura, por la noche, compartimos la cena con tres amigos del Pueblo. Una velada muy agradable para terminar un fin de semana de esos que te dejan la certeza de que merece la pena ser discípulo del Señor para los demás.

En estos encuentros con la futura tarea, es donde los seminaristas nos medimos las fuerzas y las ganas, las ilusiones y los miedos. Gracias Señor por elegirnos para esta hermosa tarea.