martes, 21 de agosto de 2012

 

Señor, ¿qué quieres que haga?
En esta encrucijada de mi vida,
me ha detenido tu luz,
me ha interpelado tu Palabra.
Sólo no sé llegar a donde quieres que vaya.

Ofréceme tus gestos,
Sal a mí encuentro,
cuando pueda escucharte.
Vivo en mi ceguera.
Que tus manos amigas,
curen las llagas de mis ojos y mi alma.
Que me acoja tu Iglesia,
que lave mis pecados,
que quite las escamas de mis ojos y mi alma.

Necesito tu Palabra, serena y sosegada,
en labios d tu Iglesia
para andar tus caminos
y ofrecer el Evangelio
a los hombres y mujeres
que aún no te conocen.

Señor, sal a mi encuentro,
con gestos y palabras.
Señor, dame tu mano,
que me incorpore a tu Iglesia.
Responde a mis preguntas:
¿Señor, qué quieres que haga?
Señor Jesús, creía perseguirte,
pero tú me has alcanzado.
Ahora que ya veo,
muestráme el camino:
Afianzado en tus palabras,
Señor Jesús, en los senderos de la historia,
en medio de tu Iglesia,
-indícame el camino-
afianzado en tu Palabra,
iré adonde quieras,
iré donde Tú vayas.

Amén.