domingo, 17 de abril de 2011

Domingo de Ramos


"Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1,29)


Alrededor del cordero de Dios se eleva el hosanna del pueblo: aquellos que instan a la multitud alabándolo con una sola y misma confesión de fe: "Hosanna al hijo de David! (21,9 Mt) Ya en este elogio se hace eco el coro de los Santos que canta: "La salvación es de nuestro Dios que está sentado en el trono y del Cordero". (Ap 7.10) Él va allí todos los días donde dará su enseñanza final (Lc 20,47). Es aquí donde va a consumar el sacramento de la Pascua judía, observada fielmente hasta entonces. Él mismo dará la Pascua nueva a los suyos cuando, saliendo del Monte de los Olivos, será puesto a prueba por sus enemigos y crucificado al día siguiente. Como cordero Pascual, llevado hoy al lugar cercano de su pasión y cumpliendo la profecía de Isaías: "como oveja, llevada al matadero, como un cordero ante el esquilador" (53,7).
Cinco días antes de su pasión, quiere llegar a la ciudad; Esto demuestra que él es el cordero inmaculado, que viene a quitar el pecado del mundo (Jn 1,29); Es el cordero Pascual, que inmolado, libera al nuevo Israel de la esclavitud de Egipto (Ex 12); Es cinco días antes de su pasión, cuando sus enemigos deciden su muerte de manera irreversible. Hoy, esto significa que nos canjea a todos por su sangre (Ap 5,9); Hoy, en la alegría y júbilo de un pueblo que lo rodea y que lo aclama, entra en el templo de Dios (Mt 21.12). El «mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús» (1Tm 2.5) sufrirá por la salvación del género humano: es por esto por lo que descendió del cielo a la tierra, y ahora quiere acercarse al lugar de su pasión. Así será evidente para todos que él va a sufrir la pasión por su propia voluntad, no a la fuerza.