domingo, 24 de abril de 2011
GRANDES NOTICIAS
viernes, 22 de abril de 2011
"POMPA SANCTORUM EXSEQUIARUM". Procesión del Santo Entierro de Albacete
En este enlace podeís disfrutar del vídeo que la Junta de Cofradías de Semana Santa de Albacete ha encargado con motivo de la Procesión del Santo Entierro. Son tallas que procesionan en nuestra capital y que pueden ayudarnos a profundizar en este día en que toda España celebra el Entierro de Nuestro Señor.
miércoles, 20 de abril de 2011
¡¡FELIZ SEMANA SANTA!!
JUEVES SANTO

«Mysterium fidei!». Con esta exclamación el sacerdote manifiesta, después de la consagración del pan y el vino, el estupor siempre nuevo por el prodigio extraordinario que ha tenido lugar entre sus manos. Un prodigio que sólo los ojos de la fe pueden percibir. Los elementos naturales no pierden sus características externas, ya que las especies siguen siendo las del pan y del vino; pero su sustancia, por el poder de la palabra de Cristo y la acción del Espíritu Santo, se convierte en la sustancia del cuerpo y la sangre de Cristo. Por eso, sobre el altar está presente «verdadera, real, sustancialmente» Cristo muerto y resucitado en toda su humanidad y divinidad. Así pues, es unarealidad eminentemente sagrada. Por este motivo la Iglesia trata este Misterio con suma reverencia, y vigila atentamente para que se observen las normas litúrgicas, establecidas para tutelar la santidad de un Sacramento tan grande.
Nosotros, sacerdotes, somos los celebrantes, pero también los custodios de este sacrosanto Misterio. De nuestra relación con la Eucaristía se desprende también, en su sentido más exigente, la condición « sagrada » de nuestra vida. Una condición que se ha de reflejar en todo nuestro modo de ser, pero ante todo en el modo mismo de celebrar. ¡Acudamos para ello a la escuela de los Santos! El Año de la Eucaristía nos invita a fijarnos en los Santos que con mayor vigor han manifestado la devoción a la Eucaristía (cf. Mane nobiscum Domine, 31). En esto, muchos sacerdotes beatificados y canonizados han dado un testimonio ejemplar, suscitando fervor en los fieles que participaban en sus Misas. Muchos se han distinguido por la prolongada adoración eucarística. Estar ante Jesús Eucaristía, aprovechar, en cierto sentido, nuestras «soledades» para llenarlas de esta Presencia, significa dar a nuestra consagración todo el calor de la intimidad con Cristo, el cual llena de gozo y sentido nuestra vida.
domingo, 17 de abril de 2011
Homilia de Benedicto XVI Domingo de Ramos

Este es el comienzo de la homilía de hoy del Papa... Disfrutad, que os dejamos el enlace para que podais leerla entera.... Un abrazo!!!!
Queridos hermanos y hermanas,
queridos jóvenes:
Como cada año, en el Domingo de Ramos, nos conmueve subir junto a Jesús al monte, al santuario, acompañarlo en su acenso. En este día, por toda la faz de la tierra y a través de todos los siglos, jóvenes y gente de todas las edades lo aclaman gritando: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!».
Domingo de Ramos

Alrededor del cordero de Dios se eleva el hosanna del pueblo: aquellos que instan a la multitud alabándolo con una sola y misma confesión de fe: "Hosanna al hijo de David! (21,9 Mt) Ya en este elogio se hace eco el coro de los Santos que canta: "La salvación es de nuestro Dios que está sentado en el trono y del Cordero". (Ap 7.10) Él va allí todos los días donde dará su enseñanza final (Lc 20,47). Es aquí donde va a consumar el sacramento de la Pascua judía, observada fielmente hasta entonces. Él mismo dará la Pascua nueva a los suyos cuando, saliendo del Monte de los Olivos, será puesto a prueba por sus enemigos y crucificado al día siguiente. Como cordero Pascual, llevado hoy al lugar cercano de su pasión y cumpliendo la profecía de Isaías: "como oveja, llevada al matadero, como un cordero ante el esquilador" (53,7).
Cinco días antes de su pasión, quiere llegar a la ciudad; Esto demuestra que él es el cordero inmaculado, que viene a quitar el pecado del mundo (Jn 1,29); Es el cordero Pascual, que inmolado, libera al nuevo Israel de la esclavitud de Egipto (Ex 12); Es cinco días antes de su pasión, cuando sus enemigos deciden su muerte de manera irreversible. Hoy, esto significa que nos canjea a todos por su sangre (Ap 5,9); Hoy, en la alegría y júbilo de un pueblo que lo rodea y que lo aclama, entra en el templo de Dios (Mt 21.12). El «mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús» (1Tm 2.5) sufrirá por la salvación del género humano: es por esto por lo que descendió del cielo a la tierra, y ahora quiere acercarse al lugar de su pasión. Así será evidente para todos que él va a sufrir la pasión por su propia voluntad, no a la fuerza.
viernes, 1 de abril de 2011
ENCUENTRO DIOCESANO DE JÓVENES
sábado, 26 de marzo de 2011
“Y si yo te pido que vengas conmigo ¿qué me respondes?”

Sólo una palabra: GRACIAS.
Queridos hermanos en Jesús y María,
Mi nombre es Mª Carmen, nací en Balazote. Soy la primera hija de una familia humilde y luchadora ante las pruebas de la vida. He crecido feliz, sintiéndome muy querida por todos, tanto en mi familia como fuera de ella. De pequeña recuerdo que mi madre nos arreglaba para ir a misa los domingos y veía ese momento como una fiesta. Fui creciendo y me olvidé de la misa, solo iba en momentos puntuales cuando llegaban las fiestas del pueblo, en Semana Santa, también me gustaba ir a las procesiones. En mi familia no había más formación, ni compromiso cristiano.
Me gustaba ser maestra, pero no todas las familias podían dar estudios a sus hijos y también era importante ayudar en la economía familiar. Aunque era buena estudiante, al terminar EGB empecé a trabajar en un taller de confección. En ese periodo de mi vida, conocí a quién hoy es mi marido y al enamorarme todos mis planes cambiaron. Después de seis años de noviazgo decidimos casarnos. Éramos jóvenes, pero nos sentíamos capaces, preparados gracias al amor que sentíamos el uno hacia el otro, para dejar padre y madre, y unir nuestras vidas. A pesar de nuestra débil fe, en nosotros no había dudas y deseábamos la bendición de Dios con el sacramento del matrimonio. Con sincero corazón nos preparamos en el cursillo y celebramos nuestra boda. En mis oraciones siempre me encomendaba a la Virgen, y a Sta. Mónica y pedía que fuésemos fieles en el amor hasta la muerte y plenamente felices.
Dejé mi familia, mis amigos, mi pueblo para empezar una nueva vida en Villarrobledo, el pueblo de mi esposo. Fueron pasando los años y empezaron a llegar los hijos, con ellos el Señor nos hacía comprender la responsabilidad que como padres un día aceptamos con el compromiso de acoger los hijos que Dios nos diese y educarlos en la fe y el amor.
Vivíamos justo al lado del Santuario y nuestra parroquia era Sta. María, nos acercamos a ella cuando nació nuestro primer hijo. Éramos como la gran mayoría, cristianos a nuestro aire, cómodos y libres para ir o no a misa cuando nos venía bien. No nos sentíamos por ello pecadores, porque la herencia cristiana que habíamos recibido era muy pobre. Cuando unos padres no viven su fe unidos a la Iglesia, los hijos quedan huérfanos, espiritualmente, en medio del mundo, sin formación religiosa.
Cuando bautizamos a nuestro primer hijo, entramos al Santuario para ofrecérselo a la Virgen y confieso que tenía muy reciente el recuerdo de un bebé qué hacía poco tiempo, acababa de morir, ante el miedo de perderlo le pedí a la Virgen que no le ocurriese nada a mí hijo y la verdad que mi ignorancia cristiana ponía límites a tal ofrenda.
Pasados siete años llega nuestro 2º hijo y con él una pequeña cruz, a los dos meses se le diagnosticó un problema que requería una operación urgente. En plena Semana Santa estábamos en el hospital, le habían operado, tenía ocho meses y recuerdo a mí hijo atado de pies y manos, él lloraba y me sentía impotente. Empecé a saber dónde estaba la capilla del hospital y allí sentía paz.
Al tiempo que vivíamos esta experiencia, también con nuestro hijo mayor, que estaba en catequesis, el Señor sale a nuestro encuentro. Él iba a la catequesis con alegría, como cualquier niño y acogía muy bien lo que le decían, tanto que luego llegaba a casa y me preguntaba si era verdad lo que le decían de Jesús. Los niños hay veces que se ponen pesaditos y los padres solemos contestarles sin más explicaciones, para que nos dejen tranquilos; pero las preguntas de mi hijo me pedían una respuesta sincera. Era a mí a quién Jesús decía: “¿Y tú, crees lo que tu hijo te dice?... ¿Crees en mí?... ¿Qué es para ti la Iglesia?...”. Poco a poco empecé a sentir cierta inquietud.
Había pasado un año de la operación de nuestro hijo, en ese tiempo y después de las dos experiencias vividas, algo en mí había cambiado. Iba a misa los domingos y rezaba con más frecuencia. Mi hijo también lo había notado y cuando algún domingo no quería ir a misa me decía: “¿Mamá, pero porqué ahora tenemos que ir todos los domingos, si antes no íbamos?”…
Llegó domingo de Ramos, recuerdo que mientras estaba en la procesión contemplando la imagen de Jesús sentí mucha alegría y me pareció comprender que Él deseaba entrar en mi vida. Por la tarde, movida por un fuerte deseo de oración, me fui al Santuario y allí sentí que el Señor me decía: “Y si yo te pido que vengas conmigo ¿qué me respondes?”. Me quedé sin palabras porque además, ¡tonta de mí! pensé que me estaba pidiendo la vida y le dije: “Señor no quiero dejar solos a mis hijos y mi marido, ellos me necesitan”.
Al día siguiente me confesé y recuerdo la sonrisa del sacerdote que me ayudo a comprender que el Señor nos pide la vida de muchos modos y no tenemos porqué pensar en la muerte. Desde ese momento le dije al Señor: “¡Aquí estoy, para hacer tu voluntad!... ¿Qué quieres de mí?… ¡Ya ves lo que soy y lo que sé. Tendrás que enseñarme Tú!”.
El Señor nos has confiado la vida de dos hijos y dos hijas, ¡no es fácil ser padres y no digamos si hablamos en cristiano!.. Y en la escuela de la vida estamos, aprendiendo del Maestro las lecciones día a día. No soy la maestra que deseaba, soy simplemente una madre que desea dejar a sus hijos la mejor herencia: “el Amor a Dios y el don de la fe para la vida”. Porque este es el tesoro que yo he encontrado, el que da sentido a mi vida, a todo cuanto me rodea y me acontece.
En nuestros 27 años de matrimonio hemos ido creciendo, poco a poco, en nuestra vocación. No siempre la pareja va al mismo ritmo y a veces resulta difícil de comprender, pero hay que luchar sobre todo en los momentos que nos falta el ánimo. Es entonces cuando te das cuenta que en el matrimonio somos el uno para el otro camino de santificación. Y lo mismo pasa con los hijos, nosotros somos para ellos camino y ellos lo son para nosotros. Comprender esto, si no se tiene fe, resulta difícil.
Consciente de mí debilidad y mi pobreza sigo cada día acercándome al Señor y le ofrezco lo que soy, lo que tengo y lo que hago. No me cansaré de darle gracias por amarme tanto, por haber entregado su Vida para que también yo, tenga Vida y le sigo pidiendo que me haga sentir el gozo y la alegría de servir amando a los demás.
Confieso que hay veces que se hace cuesta arriba permanecer fiel a este deseo y nos vemos tentados a relajarnos y desanimarnos, porque somos humanos.
Cuando el Señor me invitó a seguirlo yo veía a la Iglesia como “el lugar” a donde vamos de vez en cuando para pedir ciertos servicios. Desconocía totalmente la vida de comunidad y veía al sacerdote como la persona que manda en la Iglesia. Esta ignorancia eclesial es la que te lleva a mirar a la Iglesia viendo solamente a un grupo de hombres y mujeres que tienen una misión y una autoridad sobre los demás. Recuerdo que le dije a Jesús: “¡Vale, yo entro en la Iglesia y si no me gusta lo que veo, me salgo!”. Estas palabras eran fruto de mí deseo de conocer, de comprender y de acoger a Dios en mi vida. Bien sabe nuestro Padre lo que necesitamos y empezó por darnos a conocer una realidad de vida que nos atrajo, la Obra de María o movimiento de los focolares, con este nombre es más conocido.
En una Mariápolis, que es un encuentro-vacaciones abierto a todos, para dar a conocer la Obra de María, veíamos en la gente una alegría especial que era fruto de su fe llevada a la vida. Escuchando las experiencias comunes a nuestro vivir diario, nos dimos cuenta de cómo cambian las cosas cuando tenemos presente a Dios en medio nuestro. Enseguida en lo más profundo sentí un fuerte deseo: “Yo quiero también vivir así, como estos cristianos y que mis hijos crezcan conociendo este modo de vivir el Evangelio”. Han pasado los años y ahora puedo decir que yo “soy Iglesia”, que la fe me lleva a servir y entregarme, a los demás por amor. El Espíritu Santo no deja de recordarme las palabras de Jesús en la Última Cena: “Amaos unos a otros COMO YO os he amado”. ¡Pobres de nosotros sino tuviésemos a María! Ella es el trampolín que me empuja y me ayuda para esforzarme en este deseo de crecer y purificarme en el amor. También Ella me enseña a vivir por la unidad, para que se cumpla el deseo de Jesús antes de morir: “Padre que todos sean uno”.
Mari Carmenviernes, 25 de marzo de 2011

jueves, 17 de marzo de 2011
VIGILIA DE ORACIÓN

En el marco de la semana en que celebramos el día del Seminario, coincidiendo como cada año con la festividad de san José, os convocamos a una nueva vigilia de oración por las vocaciones, por todas sus modalidades en la vida cristiana.
martes, 15 de marzo de 2011
CAMPAÑA DEL SEMINARIO

sábado, 12 de marzo de 2011
Para la Cuaresma

miércoles, 9 de marzo de 2011
MENSAJE PARA LA CUARESMA

sábado, 5 de marzo de 2011
¡¡¡10.000!!!
jueves, 3 de marzo de 2011
Sed testigos: la misión de todos nosotros

Es un precioso título,
¿verdad? Se va a cumplir un mes de la Ordenación y puedo decir que todavía no me acostumbro ¡soy Diácono! Aparentemente no he cambiado nada, pero no es así. Jesucristo, por medio de la Iglesia, me ha confiado un ministerio. Entonces: Sí, me ha cambiado la vida y mucho.
Durante estos días me ha tocado dirigirme a los fieles en las celebraciones de la Misa, ¡predicando la Palabra de Dios! Tengo que confesar que me daba miedo. Poco a poco ese miedo “escénico” se va perdiendo, pero tengo presente la gran responsabilidad que se me ha confiado. En el momento de la homilía no se puede decir cualquier cosa…
Estoy experimentando la maravilla del comunicarse de Dios. Cuando veo que hay gente que habla de Dios como si fuera un tirano demoledor de las conciencias, pienso: ¡nunca se han leído o han escuchado de verdad alguna página del Evangelio! porque realmente es precioso cómo sale Dios a nuestro encuentro.
Lo más emocionante ha sido comprender cómo esta llamada, esta consagración no es sólo mía. En los días previos de la Ordenación, me di cuenta de la cantidad de personas, con sus nombres y apellidos, que han participado para que este proyecto de Dios saliera adelante. No me he sentido solo y, gracias a esta permanente compañía, he podido perseverar. La presencia de Dios, los Sacerdotes, la familia de uno, matrimonios, monjas de clausura, laicos, los compañeros y amigos del seminario… y niños. Todos estos, que no son cuatro, han estado acompañándome en este camino. Como es obvio: hay que dar muchas gracias a Dios.
El testimonio es la mejor forma de mostrar cómo Dios nos quiere, ahora toca esto con la ayuda de Dios, y si el testimonio es alegre, mejor que mejor.
¿Te apuntas?
martes, 1 de marzo de 2011
VIGILIA DE ORACIÓN

domingo, 20 de febrero de 2011
CAPILLA DE ADORACIÓN PERMANENTE
viernes, 18 de febrero de 2011
HOMILÍA DE ORDENACIÓN DE PEDRO JOSÉ

En primer lugar, tenemos que pediros perdón a tantos fieles seguidores del blog. Por problemillas técnicos, no hemos podido compartir con vosotros tantas y tantas buenas noticias que en las últimas fechas han ido alegrándonos enormemente.
viernes, 11 de febrero de 2011
Nuestra Señora de Lourdes

MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
PARA LA XIX JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO
«Por sus llagas habéis sido curados» (1 P 2, 24)
Queridos hermanos y hermanas:
Cada año, en el aniversario de la memoria de Nuestra Señora de Lourdes, que se celebra el 11 de febrero, la Iglesia propone la Jornada mundial del enfermo. Esta circunstancia, como quiso el venerable Juan Pablo II, se convierte en una ocasión propicia para reflexionar sobre el misterio del sufrimiento y, sobre todo, para sensibilizar más a nuestras comunidades y a la sociedad civil con respecto a los hermanos y las hermanas enfermos. Si cada hombre es hermano nuestro, con mayor razón el débil, el que sufre y el necesitado de cuidados deben estar en el centro de nuestra atención, para que ninguno de ellos se sienta olvidado o marginado. De hecho, «la grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. Esto es válido tanto para el individuo como para la sociedad. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana» (Spe salvi, 38). Las iniciativas que se promuevan en cada diócesis con ocasión de esta Jornada deben servir de estímulo para hacer cada vez más eficaz la asistencia a los que sufren, también de cara a la celebración de modo solemne, que tendrá lugar, en 2013, en el santuario mariano de Altötting, en Alemania.
1. Llevo aún en el corazón el momento en que, en el transcurso de la visita pastoral a Turín, pude permanecer en reflexión y oración ante la Sábana Santa, ante ese rostro sufriente, que nos invita a meditar sobre Aquel que llevó sobre sí la pasión del hombre de todo tiempo y de todo lugar, también nuestros sufrimientos, nuestras dificultades y nuestros pecados. ¡Cuántos fieles, a lo largo de la historia, han pasado ante ese lienzo sepulcral, que envolvió el cuerpo de un hombre crucificado, que corresponde en todo a lo que los Evangelios nos transmiten sobre la pasión y muerte de Jesús! Contemplarlo es una invitación a reflexionar sobre lo que escribe san Pedro: «Por sus llagas habéis sido curados» (1 P 2, 24). El Hijo de Dios sufrió, murió, pero resucitó, y precisamente por esto esas llagas se convierten en el signo de nuestra redención, del perdón y de la reconciliación con el Padre; sin embargo, también se convierten en un banco de prueba para la fe de los discípulos y para nuestra fe: cada vez que el Señor habla de su pasión y muerte, ellos no comprenden, rechazan, se oponen. Para ellos, como para nosotros, el sufrimiento está siempre lleno de misterio, es difícil de aceptar y de soportar. Los dos discípulos de Emaús caminan tristes por los acontecimientos sucedidos aquellos días en Jerusalén, y sólo cuando el Resucitado recorre el camino con ellos se abren a una visión nueva (cf. Lc 24, 13-31). También al apóstol Tomás le cuesta creer en el camino de la pasión redentora: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos; si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré» (Jn 20, 25). Pero frente a Cristo que muestra sus llagas, su respuesta se transforma en una conmovedora profesión de fe: «¡Señor mío y Dios mío!» (Jn 20, 28). Lo que antes era un obstáculo insuperable, porque era signo del aparente fracaso de Jesús, se convierte, en el encuentro con el Resucitado, en la prueba de un amor victorioso: «Sólo un Dios que nos ama hasta tomar sobre sí nuestras heridas y nuestro dolor, sobre todo el inocente, es digno de fe» (Mensaje Urbi et orbi, Pascua de 2007).
2. Queridos enfermos y personas que sufren, es precisamente a través de las llagas de Cristo como nosotros podemos ver, con ojos de esperanza, todos los males que afligen a la humanidad. Al resucitar, el Señor no eliminó el sufrimiento ni el mal del mundo, sino que los venció de raíz. A la prepotencia del mal opuso la omnipotencia de su Amor. Así nos indicó que el camino de la paz y de la alegría es el Amor: «Como yo os he amado, amaos también vosotros los unos a los otros» (Jn13, 34). Cristo, vencedor de la muerte, está vivo en medio de nosotros. Y mientras, con santo Tomás, decimos también nosotros: «¡Señor mío y Dios mío!», sigamos a nuestro Maestro en la disponibilidad a dar la vida por nuestros hermanos (cf. 1 Jn 3, 16), siendo así mensajeros de una alegría que no teme el dolor, la alegría de la Resurrección.
San Bernardo afirma: «Dios no puede padecer, pero puede compadecer». Dios, la Verdad y el Amor en persona, quiso sufrir por nosotros y con nosotros; se hizo hombre para poder com-padecer con el hombre, de modo real, en carne y sangre. Por eso, en cada sufrimiento humano ha entrado Uno que comparte el sufrimiento y la paciencia; en cada sufrimiento se difunde la con-solatio, la consolación del amor partícipe de Dios para hacer que brille la estrella de la esperanza (cf. Spe salvi, 39).
A vosotros, queridos hermanos y hermanas os repito este mensaje, para que seáis testigos de él a través de vuestro sufrimiento, vuestra vida y vuestra fe.
3. Con vistas a la cita de Madrid, el próximo mes de agosto de 2011, para la Jornada mundial de la juventud, quiero dirigir también un pensamiento en particular a los jóvenes, especialmente a aquellos que viven la experiencia de la enfermedad. A menudo la pasión, la cruz de Jesús dan miedo, porque parecen ser la negación de la vida. En realidad, es exactamente al contrario. La cruz es el «sí» de Dios al hombre, la expresión más alta y más intensa de su amor y la fuente de la que brota la vida eterna. Del corazón traspasado de Jesús brotó esta vida divina. Sólo él es capaz de liberar al mundo del mal y de hacer crecer su reino de justicia, de paz y de amor, al que todos aspiramos (cf.Mensaje para la Jornada mundial de la juventud de 2011, n. 3). Queridos jóvenes, aprended a «ver» y a «encontrar» a Jesús en la Eucaristía, donde está presente de modo real por nosotros, hasta el punto de hacerse alimento para el camino, pero también sabedlo reconocer y servir en los pobres, en los enfermos, en los hermanos que sufren y atraviesan dificultades, los cuales necesitan vuestra ayuda (cf. ib., 4).
A todos vosotros, jóvenes, enfermos y sanos, os repito la invitación a crear puentes de amor y de solidaridad, para que nadie se sienta solo, sino cerca de Dios y parte de la gran familia de sus hijos (cf. Audiencia general, 15 de noviembre de 2006).
4. Contemplando las llagas de Jesús, nuestra mirada se dirige a su Corazón sacratísimo, en el que se manifiesta en sumo grado el amor de Dios. El Sagrado Corazón es Cristo crucificado, con el costado abierto por la lanza del que brotan sangre y agua (cf. Jn 19, 34), «símbolo de los sacramentos de la Iglesia, para que todos los hombres, atraídos al Corazón del Salvador, beban con alegría de la fuente perenne de la salvación» (Misal Romano, Prefacio de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús). Especialmente vosotros, queridos enfermos, sentid la cercanía de este Corazón lleno de amor y bebed con fe y alegría de esta fuente, rezando: «Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. Oh buen Jesús, escúchame. En tus llagas, escóndeme» (Oración de san Ignacio de Loyola).
5. Al final de este Mensaje para la próxima Jornada mundial del enfermo, deseo expresar mi afecto a todos y a cada uno, sintiéndome partícipe de los sufrimientos y de las esperanzas que vivís diariamente en unión con Cristo crucificado y resucitado, para que os dé la paz y la curación del corazón. Que junto con él vele a vuestro lado la Virgen María, a la que invocamos con confianza Salud de los enfermos y Consoladora de los afligidos. Al pie de la cruz se realiza para ella la profecía de Simeón: su corazón de Madre es traspasado (cf. Lc 2, 35). Desde el abismo de su dolor, participación en el del Hijo, María fue capaz de acoger la nueva misión: ser la Madre de Cristo en sus miembros. En la hora de la cruz, Jesús le presenta a cada uno de sus discípulos diciéndole: «He ahí a tu Hijo» (cf. Jn 19, 26-27). La compasión maternal hacia el Hijo se convierte en compasión maternal hacia cada uno de nosotros en nuestros sufrimientos diarios (cf. Homilía en Lourdes, 15 de septiembre de 2008).
Queridos hermanos y hermanas, en esta Jornada mundial del enfermo, invito también a las autoridades para que inviertan cada vez más energías en estructuras sanitarias que sirvan de ayuda y apoyo a los que sufren, sobre todo a los más pobres y necesitados, y dirigiendo mi pensamiento a todas las diócesis, envío un afectuoso saludo a los obispos, a los sacerdotes, a las personas consagradas, a los seminaristas, a los agentes sanitarios, a los voluntarios y a todos aquellos que se dedican con amor a curar y aliviar las llagas de todos los hermanos o hermanas enfermos, en los hospitales o residencias, en las familias: sabed ver siempre en el rostro de los enfermos el Rostro de los rostros: el de Cristo.
Aseguro a todos mi recuerdo en la oración, mientras imparto a cada uno una especial bendición apostólica.
Vaticano, 21 de noviembre de 2010, fiesta de Cristo Rey del universo.
sábado, 29 de enero de 2011
ORDENACIÓN DE DIÁCONO
martes, 18 de enero de 2011
Admisión a Órdenes

Me gustaría compartir con vosotros qué ha significado para mí que la Iglesia pronunciara mi nombre como candidato a las Sagradas Órdenes.
Como nos dijo Don Ciriaco en la homilía, este paso en el camino hacia el sacerdocio supone poner la mano en el arado y seguir hacia adelante, sin volver la mirada atrás, sin dudar… Y así lo he vivido realmente.
Ha sido una semana difícil. Para prepararnos interiormente hemos ido recordando nuestra propia historia vocacional, y en mi caso han vuelto imágenes de lo que ahora estoy seguro que fue un encuentro con el Señor. Pero también han aparecido los viejos fantasmas, muchas tentaciones y las temidas dudas.
Siempre he tenido un miedo: haber dicho que sí al Señor, en unas circunstancias vitales tan extremas, que la vocación sacerdotal fuera un escape, una huida, un último recurso…
Sin embargo, la Iglesia nos regala a través del Seminario personas capaces que nos ayudan en estos momentos, “mi Padre Espiritual”. Y me ha dicho una frase: “TU VOCACIÓN ES TU SALVACIÓN”.
¡Todavía me emociono al pensarlo! ¡Claro! No es un escape. No soy yo el héroe. No soy yo el que da el paso. ES EL SEÑOR. Que al mirarme deseó mi felicidad y me tendió su mano para sacarme del abismo en el que yo sentía que estaba. Quería que yo fuese sacerdote. Y ahí está mi felicidad. Y lo está.
Me cuesta entenderlo y me queda muy grande. Me sobrepasa. Y cuando ves a tanta gente emocionada con el paso que vas a dar, a tanta gente que se te acerca agradecida, a tanta gente que te anima a seguir por este camino, a mi madre y mi familia, a mi parroquia de Santa María que tanto cariño ha mostrado a la diócesis estos días, a “mi cura” Juanmi, ejemplo de sacerdocio y entrega, al seminario de Alicante y de Albacete, a tantas y tantas personas… que no puedes más que dar las gracias de corazón con mucha humildad, porque comprendes que ya no eres tú lo importante. Vuelve a ser el Señor. Gracias.
Fernando Zapata
sábado, 8 de enero de 2011
ADMISIÓN A ÓRDENES Y ACOLITADO
viernes, 7 de enero de 2011
“Amar a 45º”, una parábola moderna sobre el amor
jueves, 6 de enero de 2011
Epifanía del Señor

sábado, 1 de enero de 2011
SANTA MARÍA MADRE DE DIOS

Abrir el año con la solemnidad de la Maternidad divina de María es el mejor principio. Ella es la llena de Gracia por la bondad, sabiduría, amor y poder de Dios; ella es la cumbre de toda posible fidelidad a Dios, amor humano en plenitud. No extraña el calificativo superlativo de "santísima" del pueblo entero cristiano y es que no hay en la lengua mayor potencia de expresión. Madre de Dios y también nuestra...
Vive en Nazaret, allá en Galilea, donde concibió por obra del Espíritu Santo a Jesús y se desposó con José. Visita a su parienta Isabel, la madre del futuro Precursor.
Por el edicto del César, se traslada a Belén la cuna de los mayores, para empadronarse y estar incluida en el censo junto con su esposo. La Providencia hizo que en ese entonces naciera el Salvador, dándolo a luz a las afueras del pueblo en la soledad, pobreza, y desconocimiento de los hombres. Su hijo es el Verbo encarnado, la Segunda Persona de Dios que ha tomado carne y alma humana.
Después vino la Presentación y la Purificación en el Templo.También la huída a Egipto para buscar refugio, porque Herodes pretendía matar al Niño después de la visita de los magos.
Vuelta la normalidad con la muerte de Herodes, se produce el regreso; la familia se instala en Nazaret donde ya no hay nada extraordinario, excepción hecha de la peregrinación a Jerusalén en la que se pierde Jesús, cuando tenía doce años.
Ya, en la etapa de la "vida pública" de Jesús, María aparece siguiendo los movimientos de su hijo con frecuencia: en Caná, saca el primer milagro.
En el Calvario, al llegar la hora impresionante de la redención por medio del cruentísimo sufrimiento, está presente junto a la cruz donde padece, se entrega y muere el universal salvador que es su hijo y su Dios.
Finalmente, está con sus nuevos hijos _que estuvieron presentes en la Ascensión_ en el "piso de arriba" donde se hizo presente el Espíritu Santo enviado, el Paráclito prometido, en la fiesta de Pentecostés.
Con la lógica desprendida del evangelio y avalada por la tradición, vivió luego con Juan, el discípulo más joven, hasta que murió o no murió, en Éfeso o en Jerusalén, y pasó al Cielo de modo perfecto, definitivo y cabal por el querer justo de Dios que quiso glorificarla.
Dio a su hijo lo que cualquier madre da: el cuerpo, que en su caso era por concepción milagrosa y virginal. El alma humana, espiritual e inmortal, la crea y da Dios. La divinidad, lógico, no nace por su eternidad. Al tiempo que es Dios, es hombre. Dos naturalezas en única personalidad. El Dios infinito, invisible, inmenso, omnipotente en su naturaleza es ahora pequeño, visible, tan limitado que necesita atención. Lo invisible de Dios se hace visible en Jesús, lo eterno de Dios entra con Jesús en la temporalidad, lo inaccesible de Dios es ya próximo en la humanidad, la infinitud de Dios se hace limitación en la pequeñez, la sabiduría sin límite de Dios es torpeza en el gemido humano del bebé Jesús y la omnipotencia es ahora necesidad.
María es madre, amor, servicio, fidelidad, alegría, santidad, pureza. La Madre de Dios contempla en sus brazos la belleza, la bondad, la verdad con gozoso asombro y en la certeza del impenetrable misterio.
domingo, 26 de diciembre de 2010
¡¡FELIZ NAVIDAD!!

domingo, 19 de diciembre de 2010
VIGILIA DE ORACIÓN

martes, 14 de diciembre de 2010
LA CRUZ SIGUE SU PEREGRINACIÓN POR LA DIÓCESIS
Valga como muestra este vídeo con la impresionantes imágenes de la acogida de la Cruz en Albacete, con el Via Crucis y la Eucaristía en la Catedral. A los que estos días estamos compartiendo momentos de oración y de presencia cristiana en el mundo, alrededor de la Cruz y el Icono de la Virgen, estas imágenes nos traen a flor de piel sentimientos muy intensos. ¡¡Acompañémoslos mientras podamos disfrutar de su presencia en nuestra tierra!!
www.youtube.com/watch?v=ek3WCodSxv4
viernes, 10 de diciembre de 2010
LLEGA LA CRUZ!!!!

Desde el día 11 y hasta el 15, la cruz que el Papa Juan Pablo II regaló a los jóvenes, junto con el Icono de María, estarán en nuestra Diócesis.
Es parte de los actos que preparan la visita del Santo Padre Benedicto XVI a España con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud que se celebrarán en Madrid en Agosto de 2011.
Desde este Blog queremos animaros a que participéis en los actos organizados durante estos días en la capital y en el resto de municipios por los que pasará la cruz.
Tenéis toda la información en http://www.pjalbacete.org/.
Nos vemos ,con María, al pie de la cruz.
sábado, 4 de diciembre de 2010
ESTAMOS EN BUIGLE!!!
lunes, 22 de noviembre de 2010
VIGILIA POR LAS VOCACIONES
Si queréis que repitamos también la iniciativa de compartir después la cena, necesitamos que alguien se anime a moverlo (proponer sitios, etc.), y que vayamos confirmando cuántos iríamos. Os esperamos!!!
martes, 16 de noviembre de 2010
ADORACION PERPETUA EN ALBACETE

En estos días hemos recibido la gran noticia de que en menos de dos meses existirá un lugar para la adoración perpetua en nuestra Ciudad. Será en la capilla del Colegio de la Compañía de María “La Enseñanza”, en la C/ Octavio Cuartero nº 5, a partir del 10 de enero de 2011.
Pondremos en práctica aquellas palabras de Su Santidad Benedicto XVI en “Sacramentum Caritatis”: “Recomiendo ardientemente a los Pastores de la Iglesia y al Pueblo de Dios la práctica de la adoración eucarística, tanto personal como comunitaria…. Además cuando sea posible, sobre todo en los lugares más poblados, será conveniente indicar las iglesias u oratorios que se pueden dedicar a la adoración perpetua” .
“¿No habéis podido velar conmigo ni siquiera una hora?” Les pregunta el Señor a sus discípulos en las horas previas a su muerte y resurrección; y hoy mismo te hace la pregunta a ti y a mí . ¿No tenemos durante todo el día, durante toda la semana, una hora para estar con el Señor?.
Desde el Secretariado de Pastoral Vocacional, hemos fomentado desde siempre este modo de acercarse al Señor, así todas y cada una de las oraciones vocacionales que celebramos, están presididas por el Pastor y Maestro, Señor y Dios Jesucristo. Por eso desde aquí te invitamos a que te atrevas a dar el paso, a que te inscribas como adorador en un día y una hora que te venga bien. No sólo no te arrepentirás, sino que estarás agradecido para siempre. Tu vida habrá cambiado para la eternidad, al haber encontrado este puerto seguro.
A partir del día 10 de enero, Albacete será una ciudad mirada y mimada con especial cariño desde el Cielo, del que lloverán abundantes gracias venidas de las generosas manos de Dios. Está comprobado cómo en los lugares donde se adora al Señor de ésta manera, crecen las vocaciones, disminuyen los conflictos y el pueblo se santifica en torno al Maestro .
Demos gracias a Dios que se ha fijado en nuestra pequeña ciudad para ser adorado, demos gracias a nuestro Obispo D.Ciriaco, que ha acogido la propuesta del Padre Francisco Sevilla y la ha impulsado.
Ya ésta tarde en Vísperas, los seminaristas del Teologado de Orihuela-Alicante, donde nos preparamos los seminaristas albaceteños, se han unido a nuestra diócesis pidiendo al Señor que esta criatura que ahora nace, crezca , se mantenga y dé lugar a otros puntos de adoración.
Para más información contacta con el P. Francisco Sevilla, en el Obispado de Albacete, C/ Salamanca, 10 . Teléfonos 967214478—609669882.
En Jesús y María.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Nos vamos de Ejercicios Espirituales
Que alegría!!! miércoles, 3 de noviembre de 2010
Convivencia Confirmación Villarrobledo

Hace unos días, los seminaristas de Albacete participamos en un encuentro de jóvenes que se están preparando para recibir el Sacramento de la Confirmación. Fue precioso compartir con ellos nuestra experiencia vocacional y la alegría de sentirnos llamados!!!
Jugamos, reímos, nos asustamos, rezamos, compartimos…
Esperamos con ansia que llegue el día 21 para poder acompañar a estos jóvenes en un día tan importante.
Un abrazo a todos



